miércoles, 26 de octubre de 2011

Un reconocimiento pendiente*


Radio Victoria recibió esta mañana el Premio de Derechos Humanos que anualmente otorga el Colectivo “Herbert Anaya Sanabria” a personas y organizaciones que destacan por su labor en la defensa de los derechos humanos.
Dicho reconocimiento es merecido para esta radio comunitaria que, a través de su labor informativa, ha contribuido a la defensa del medioambiente y la vida en el Departamento de Cabañas, a pesar de los peligros que esto le ha traído.
Pero el reconocimiento que entidades no gubernamentales como el Colectivo “Herbert Anaya Sanabria”  hacen a radios comunitarias, contrasta con la falta de reconocimiento estatal para las mismas.
Decimos esto porque hasta hoy el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa se han negado a reconocer legalmente a las radios comunitarias como el tercer sector de la radiodifusión, el comunitario o sin fines de lucro.
Por tanto, la entrega de este reconocimiento a Radio Victoria es oportuna para insistir en la demanda de un estatus legal para las radios comunitarias y en la implementación de políticas públicas que promuevan su desarrollo.
A principios de este mes, ARPAS y ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica) realizamos un foro sobre la democratización de los medios de comunicación, en el cual se planteó la necesidad de construir un modelo de comunicación democrático.
En este modelo de comunicación democrático medios público-estatales, privados-comerciales y comunitarios-sin fines de lucro deben detener las mismas posibilidades de acceso a frecuencias radioeléctricas, a publicidad estatal y a recursos tecnológicos.
Este equilibrio entre medios públicos, comerciales y comunitarios  no existe en el sistema mediático salvadoreño que está dominado por un solo sector, el sector privado-comercial.
Por eso decimos que este modelo de comunicación no es democrático, además porque la mayoría de esos medios no responden a los intereses ciudadanos, sino a los intereses de sus dueños, de los grupos de poder que los patrocinan y sus servidores políticos.
Esos medios tampoco son transparentes y muchos de sus contenidos promueven los antivalores del consumo, el individualismo, la violencia y el descuido del medioambiente.
Para estos medios, la comunicación no es un derecho humano, sino una mercancía, por tanto, los medios se conciben como instrumentos para hacer negocio y acumular riqueza, y no para concretar la libertad de expresión y el acceso a la información de la población.
Por eso es urgente que el Estado tome acción en favor de la democratización de los medios, para garantizar el derecho a la comunicación y para consolidar nuestra débil democracia.
Sirva, entonces, el reconocimiento del Colectivo “Herbert Anaya Sanabria” a Radio Victoria, para recordar que sigue pendiente el reconocimiento estatal de la radiodifusión comunitaria.
*Editorial ARPAS 26 de octubre de 2011